Yasar Kemal, destacado escritor turco, está considerado el novelista más importante en lengua turca.
Su padre procedía de una familia kurda de señores feudales; su madre, formaba parte de una familia de bandidos de Kizikan.
Con la ocupación de las tropas zaristas en 1951 huyeron de Anatolia oriental.
El padre de Yasar murió cuando éste tenía cuatro años. Este suceso marcó la vida del pequeño hasta los doce años, que padeció tartamudez.
Durante su juventud pasó varias temporadas en la cárcel por motivos políticos. En 1959 se fue a vivir a Estambul. En esta ciudad comenzó a interesarse por las narraciones.
Publicó su primer libro en 1952. El halcón, publicada en 1955, es una de sus obras más importantes. Ha sido traducida a decenas de lenguas. Memed el Flaco, héroe popular defensor de los débiles, es el personaje con mayor relevancia de todos sus escritos. De entre toda su obra, formada por más de cuarenta volúmenes, algunos de sus títulos son: También los pájaros se han ido, Salih el maravillado, El mar enfadado, El retorno del halcón o El imperio de los cuarenta ojos.
Siempre defensor de los derechos del pueblo turco, y muy especialmente cercano a la situación kurda, sus libros son la mejor expresión de reivindicación.
En reconocimiento a toda su carrera y este interés por los más desfavorecidos le ha valido el Premio Internacional por la Paz en 1997, concedido por los libreros alemanes.
María Marañón
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Los ingredientes típicos de la cocina mediterránea(olivas, aceite, limones, ajo, pescados, cordero)adquieren un matiz diferente en la gastronomía griega que los acompaña con las mejores especias de sus vecinos turcos, dando lugar a una excelente combinación de sabores. Oriente Medio ofrece sus aires picantes con el fin de degustar la mejor de las comidas.
De entre las especialidades griegas, las más destacadas son estas:
Horiatiki Salata: una ensalada combinación de tomate, aceitunas negras, pepino, pimiento verde, cebolla y queso feta. Aliñada con aceite de oliva virgen extra y orégano, sirve de acompañante para cualquier plato.
Moussaka: pastel de carne picada con berenjenas y gratinado con queso.
Pilaffs: preparados a base de carne de cordero guisados con salsa de limón, salsa avgolemono (combinación de limón y huevo) o salsas de tomate con un toque de cilantro, pimienta y comino, que se sitúa en el centro de una corona de arroz “pilaf”.
¿Dónde comer?
Tavernas: abiertos al mediodía y por la tarde hasta algo más de medianoche. En ellos puedes encontrar una selección de entremeses “mezedes” y pescado vendido a peso.
Ouzeria: bares económicos y ruidosos ideales para tomar un “ouzo”(licor anisado) acompañado de aperitivos.
Psistaria: su especialidad son los asados y platos a la brasa.
Galaktopolia: desde muy temprano hasta la noche ofrecen cafés, dulces, desayunos...Además se pueden comprar productos lácteos.
Restaurantes: Sirven tres clases de platos fuertes. “Mayirefta” o platos preparados con antelación; “tsiroras”, asados a la parrilla, dentro del que se encuentra el “stakarvouna”, para las carnes a la brasa servidas al instante; y pescados.
Kafeneio: muy frecuentados por hombres, estos cafés son el centro de la vida social de los pueblos. Tienen café griego, “ouzo”, refrescos, cerveza...
Zaharoplastio: son pastelerías donde tomar dulces.
Más recetas de cocina griega
Restaurantes griegos en España
María Marañón
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Situación Actual

La cultura turca ha experimentado una profunda transición desde sus inicios claramente islamistas hasta la occidentalización que aún hoy sigue teniendo lugar, y que comenzó en la última época del Imperio Otomano, símbolo de toda su tradición. Esta occidentalización es especialmente apreciable en sus grandes ciudades, entre las que destacan Estambul y Ankara. Ahora bien, la tradición sigue dejándose notar en Turquía, pues además de las costumbres más "europeas" también siguen estando muy presentes los aspectos típicos del islamismo, corriente que continúa muy arraigada entre los turcos (especialmente en lo religioso), si bien de forma más moderada que en los países más fundamentalistas.
Turquía es, pues, un país en el que dos grandes corrientes culturales se mezclan, llegando en ocasiones a chocar. Este aspecto es muy apreciable en la polémica de la adhesión turca a la Unión Europea (sin olvidar que el principal inconveniente percibido es la diferencia económica). Así, los habitantes de Turquía se dividen entre aquellos que se sienten europeos y muestran simpatías por la cultura occidental (de hecho, el número de inmigrantes turcos en Europa es cada vez mayor); y quienes abogan por mantener una cultura islámica más alejada del mundo europeo. Este conflicto ha hecho que Turquía haya avanzado en lo que se refiere a la garantía de los derechos humanos, si bien aún le queda mucho por hacer, y está lejos del nivel de la Europa desarrollada.
Algunas Tradiciones Turcas
Las conocidas alfombras turcas, tejidas de forma artesanal usando lana, algodón o seda. Cada región del país tiene una rica tradición en alfombras, siendo algunas especialmente valoradas.

El hammam (el baño turco), que surge desde el siglo XI y es una evolución de los baños romanos que terminó por convertirse en una de las más asentadas costumbres, y muy apreciada por los británicos en la época victoriana. El baño turco se usa para la relajación y tiene tres fases en tres habitaciones: en la primera el bañista es calentado por un flujo constante de aire caliente, en la siguiente se traslada a un cuarto aún más caliente y posteriormente se arroja a una piscina de agua fría en la que se hace un lavado de cuerpo completo, y en la tercera se da un masaje para la relajación.
El narquile, una relajante pipa de agua muy apreciada en Turquía, que se puede fumar durante varias horas, y suele ofertarse en cafés. El narquile quema tabaco mediante carbón, y el humo que produce es limpiado por un filtro de agua caliente antes de llegar a la boca.
El nazar, un amuleto de mal de ojo que se utiliza para evitar las envidias y los malos sentimientos. Los turcos los colocan no sólo sobre ellos mismos, sino incluso sobre coches, casas, o animales.
La Literatura Turca
Entre los nombres más conocidos y laureados de la literatura internacional se encuentra el escritor turco Orhan Pamuk, cuyos méritos han sido recientemente reconocidos otorgándole el más prestigioso galardón al que un escritor puede aspirar: el Premio Nobel de Literatura. Pero antes de hablar de Pamuk, repasemos brevemente toda la historia de la literatura turca previa a él, que no es poca:
Los primeros vestigios de escritura propiamente turcos más antiguos encontrados datan del siglo VII, y son las llamadas inscripciones Orkhon. Esta primera literatura era principalmente procedente de la tradición oral. Posteriormente, a partir del siglo XI, los hechos históricos acontecidos (extensión del islam, derrotas bizantinas, expansión del Imperio Otomano...) se dejan notar sobre la literatura, que se desarrolla en dos distintas vertientes: la clásica, inspirada en las formas árabes y persas; y una literatura más cercana al costumbrismo turco.
Finalmente, los cambios culturales sucedidos al final del imperio Otomano supusieron, como ya se ha mencionado antes, una entrada de la cultura occidental que se reflejó en la literatura, que tornó hacia una mayor preocupación intelectual, dejando más de lado la búsqueda de perfección estética y estilística. Así, los autores turcos del siglo XX expusieron su visión de las temáticas sociales y políticas, teniendo un papel destacado en la época de proclamación de la República y los avances culturales del país. Esta última corriente es a la que pertenece Orhan Pamuk, del que, ahora sí pasamos a hablar:
Orhan Pamuk

Nacido en un barrio occidentalizado de Estambul en 1952, en una familia acomodada, su obra ha sido traducida a 34 idiomas y publicada en más de 100 países. A lo largo de su carrera ha sido galardonado con diversas distinciones internacionales hasta llegar al Nobel en 2006. Comenzó a escribir a finales de los 70, la misma época en la que obtuvo su graduación en periodismo. No obstante, nunca ejerció como periodista, y publicó su primera novela (Cevdet Bey y sus hijos) en 1982, si bien la que comenzó a hacerle conocido fue El astrólogo y el sultán, de 1985, su tercera novela. En este mismo año comenzó a trabajar como profesor en la Universidad de Columbia, trasladándose a EEUU. Dejó el trabajo y volvió a Estambul tres años después, en 1988. Publicó dos libros más (El libro negro en 1990 y La vida nueva en 1995), y con el sexto, de título Me llamo rojo, alcanzó su definitiva consagración. Las siguientes novelas que, hasta el momento, ha publicado son Nieve (2001) y Estambul: Memorias y Ciudad (2005). Todas sus novelas son una mezcla de ensayo sobre Estambul y experiencias vitales del autor, si bien la última es más compleja.
El nombre de Orhan Pamuk sonó por todo el mundo durante el año 2005, en un choque con la ley. En febrero del mismo, el escritor mencionó en una entrevista que en Turquía fueron asesinados 30.000 kurdos y un millón de armenios durante el llamado Genocidio Armenio (1915-1917), en los últimos años del Imperio Otomano. En junio fue aprobada en Turquía una nueva ley que condenaba a prisión a quien "insultara" al país, y que fue aplicada a Pamuk con carácter retroactivo por sus declaraciones, citándolo para ser juzgado en diciembre. Tras ello, Pamuk volvió a recordar el genocidio en la Feria del Libro de Frankfurt, donde le había sido otorgado un galardón. Su caso acabó llamando la atención internacional, pues no era el único amenazado por la justicia con la nueva ley. Amnistía Internacional exigió la obsolución de todos ellos y la derogación de la nueva ley, el Parlamento Europeo envió al juicio observadores, y un grupo de conocidos escritores (entre ellos José Saramago, Gabriel García Márquez y Umberto Eco) firmaron una declaración de apoyo a Pamuk. Por contra, varios periodistas turcos afirmaban que en el pasado Pamuk no había mostrado sensibilidad por el tema del Genocidio Armenio, tachándolo de oportunista. Finalmente, Pamuk fue absuelto, puesto que el nuevo código penal turco aprobado posteriormente no permitía la aplicación de leyes con carácter retroactivo. Pese a esto, el caso deja muy en entredicho la libertad de expresión existente en Turquía.
Apenas un año después de esto, y como ya se ha dicho antes, la Academia Sueca le otorgaba el Premio Nobel de Literatura en octubre del pasado 2006, exponiendo que Pamuk es un escritor que, "en búsqueda del alma melancólica de su ciudad natal ha encontrado nuevos símbolos para reflejar el choque y la interconexión de las culturas"
By Miguel Muñoz Garnica
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Cada pueblo y país tiene sus tradiciones todas igual de admirables y respetables, veámos las noruegas:
Una de las tradiciones más importantes de Noruega tiene lugar el l 17 de mayo, día de la Constitución, este día es celebrado por muchos noruegos que inundan las calles ataviados con los trajes tradicionales, a los noruegos les gusta vertirse con este tipo de trajes para las grandes celebraciones, tanto fiestas privadas o familiares. "El bunad"
es el traje nacional, y es algo más que un simple elemento del folklore, porque esta prenda constituye el verdadero símbolo de una identidad nacional y cultural que los numerosos siglos de dependencia no hicieron más que reforzar.
Otra destacada festividad es la noche del 23 de junio, víspera de San Juan en la que se realizan numerosas hogueras en la playa.
Dentro de las tradiciones hay que destacar al pueblo sami (lapones) que organizan en Karasjok y Kautokeino fiestas repletas de colorido durante la Pascua, en las que se puede disfrutar de carreras de renos, joik (cantos tradicionales) y conciertos y esta siendo impulsada en los últimos tiempos por el turismo que llega hasta esta zona. También son populares los bailes y canciones seculares, así como los cuentacuentos, en los que a menudo aparecen los trols.
En cuanto a la cultura hay que destacar nombres tan relevantes como el pintor Edvard Munch, el compositor Edvard Grieg, el escultor Gustav Vigeland y el dramaturgo Henrik Ibsen. Noruega también ha aportado al mundo tres premios Nobel de literatura: Bjornstjerne Bjornson, Sigrid Undset y Knud Hamsun.
El patrimonio noruego esta repleto de iglesias de maderas,
las cuales aún permanecen intactas.Durante la Edad Media, cuando toda Europa se cubría de iglesias de piedra, Noruega, por su parte, utilizaba la madera de sus bosques para edificar las suyas y para construir sus famosos Drakkares. Para sostener el armazón, se erguían gruesas vigas clavadas primero en la tierra y luego en soleras; de ahí el nombre de iglesias de maderos erguidos (en noruego "Stavkirke".)En su mayoría, éstas poseen una magnifica decoración interior y espléndidos ornamentos: portales laboriosamente tallados, cabezas de dragón en el remate de los techos. De las casi 750 iglesias que deben haber existido, hoy sólo quedan unas treinta, de belleza sin par y únicas en el mundo, que no se pueden dejar de visitar. La mayor se encuentra en Heddal, la más famosa en Borgund. Mención especial merece la de Urnes, una de las más antiguas, que data de inicios del siglo XI y que fue declarada por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad.
Fuente de las fotografías:
Bunad
iglesia de madera
Sara Ibiricu
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