Turismo en Marruecos
Vamos a dar un vistazo general sobre el turismo marroquí, señalando los lugares de más interés de forma breve, ya que son muchos los existentes:
Casablanca
Muy conocida por el aura mítica que ha dejado en torno a ella la película protagonizada por Humphrey Bogart, llamada precisamente Casablanca, y que de hecho se desarrolla en la ciudad. Además de ello, es la principal ciudad de Marruecos en lo que se refiere a número de habitantes, economía e industria. Es también la ciudad portuaria marroquí más importante, y considerada como la principal representante del desarrollo del país, siendo considerada la más moderna. No es Casablanca, sin embargo, una ciudad demasiado impresionante, pero aún así esconde visitas que merecen la pena:
La principal es la gran mezquita Hassan II, situada sobre una gran explanada con forma de península, y capacidad para 80.000 personas. Está construida bajo la arquitectura tradicional marroquí combinada con la tecnología más sofisticada, contando con el minarete más alto del mundo, de 200 metros, y en su cima un rayo láser con alcance de 30 kilómetros que señala hacia La Meca. En su interior puede contemplarse un gigantesco techo de madera, sujetado por 76 pilares, que puede abrirse para dejar ver el cielo. Es un edificio con un suntuoso entorno, y a la vez lleno de armonía.
Otros lugares de interés son la Plaza de las Naciones Unidas (un conjunto arquitectónico de los años 20), la zona de edificios con arquitectura Art Decó, la plaza Mohamed V (corazón de la ciudad, separa la ciudad nueva de la antigua medina), la propia antigua medina (rodeada en parte de murallas, con algunos edificios históricos interesantes del siglo XVI, aproximadamente), los morabitos (aún rodeados de leyendas), y el barrio de Habous (muy animado, con comercios de artesanía y varias mezquitas).
Las ciudades imperiales
Son ciudades que formaron parte de los grandes imperios islámicos que se formaron allá por la Edad Media, y que aún conservan algunos vestigios de estos. Las ciudades imperiales marroquíes son Marrakech, Fez, Rabat y Meknes. No obstante, sólo vamos a hacer referencia a las dos primeras, al ser las más interesantes:
Marrakech
Marrakech es una ciudad seductora, cuyo nombre dio lugar al del país. Comenzó siendo un oasis que albergó un campamento militar almorávide en 1070, hasta que unos años comenzó a desarrollarse como ciudad en un rápido crecimiento que la llevaría a convertirse en capital del imperio almorávide. Una posterior conquista almohade hizo desaparecer casi todos sus primeros edificios, que fueron reemplazados por otros que aún hoy pueden ser contemplados.
Los principales lugares de interés en Marrakech son: las murallas (de adobe, varían su color a lo largo del día, destacando también sus puertas de entrada), el palacio real (almohade, aunque agrandado y embellecido por posteriores dinastías, destaca su gran patio de armas), el jardín del Agdal (recinto de unos 4,5 km cuadrados, con frutales y olivos, conserva dos estanques de riego almohades y las ruinas de un palacio saadí), la mezquita de la Koutoubia (también de origen almohade, es el gran símbolo de la ciudad, y su minarete es similar a la Giralda de Sevilla, a la que sirvió de modelo), la plaza de Jemaa El Fna (declarada patrimonio oral de la humanidad por la Unesco, fue la gran plaza de la ciudad en la Edad Media, y parte de su tradición se mantiene, llenándose cada día de gran cantidad de comerciantes y artistas tales como acróbatas, encantadores o cuentacuentos; en una ambiente de lo más animado y espectacular), el zoco Semmarin (con ambiente muy rico en aromas y colorido, se pueden comprar especialmente telas), las tumbas de los saadíes (dos mausoleos, contando el más suntuoso con una cúpula de madera de cedro dorado sujetada por doce columnas), el Guéliz (parte moderna de Marrakech, con numerosos cafés y algunas bellas casas coloniales), y los museos (destacan el de Marrakech [joya de arquitectura marroquí, de contenido variado], el Dar Si Said [sobre arte marroquí] y el Majorelle [sobre arte islámico, tiene un magnífico jardín]).
Fez
Fez, considerada patrimonio cultural universal por la Unesco, es la primera ciudad imperial construida, remontándose al siglo VIII, y también la primera ciudad marroquí de culto musulmán. Además, tiene una de las universidades más antiguas del mundo. Construida sobre una colina, se divide en la ciudad antigua (del siglo VIII) y la nueva (fundada en el siglo XIII).
Enumeremos sus principales lugares de interés: los zocos (considerados los más vivos y coloritas del país, destacan el de curtidores de cuero, el de la henna, el de especias, el de ebanistas, y el de orfebres), el palacio real (con impresionantes puertas doradas, aunque no está abierto al público), el barrio andalusí (fundado por familias cordobesas expulsadas, destaca la mezquita de los Andaluces), la medersa de Bou Inania (antigua escuela coránica, construida en el siglo XIV, y también mezquita; destaca su rica decoración), la mezquita Karauîn (del siglo IX, muy apreciada en la oración de los viernes, alberga la prestigiosa universidad de la ciudad desde el siglo X, y una de las más importantes bibliotecas islámicas), el palacio de El Jamai (con un magnífico jardín andaluz, ha sido convertido en hotel de lujo), y los museos (destacando el Dar Batha [de arte tradicional] y el Borj Nord [de armas])
Las ciudades fortificadas
Son ciudades amuralladas situadas en bellos enclaves naturales en la costa atlántica, testigos de la presencia portuguesa en el país. Veamos algunas de ellas:
Asilah, ciudad de larga historia, que cuenta con un casco antiguo rodeado de murallas donde se organiza un colorido mercado. Pueden contemplarse también sus calles de casas blancas, o el palacio Raissouni, del siglo XX, aunque basado en la arquitectura tradicional marroquí, y además acoge un centro cultural.
El Jadida, ciudad que constituía el principal centro comercial portugués en la costa atlántica. Su ciudadela aún conserva su encanto y estructura medieval, además de una de las obras maestras arquitectónicas del siglo XVI: la Cisterna Portuguesa, construcción subterránea cubierta de bóvedas, que se utilizó como aljibe.
Essaouira, con vestigios fenicios, cretenses, y cartagineses, famosa desde la antigüedad por su producción de púrpura. Alberga un museo de artes marroquíes con interesantes colecciones, y ha sido residencia de afamados artistas. Actualmente es muy valorada como lugar de vacaciones en la costa. Cuenta además con un importante puerto pesquero, en el que incluso pueden contemplarse antiguos cañones hechos para su defensa.
La costa mediterránea
El norte de Marruecos ofrece desde ciudades históricas como Tánger hasta emplazamientos como la zona del Rif y sus paisajes agrestes y variados. Y como no, las suaves playas con gran carga natural. Vamos a ver algo sobre Tánger, la ciudad más conocida, y algunos lugares especiales de esta zona:
Tánger
Ciudad evocadora que ha enamorado a artistas como Matisse, Truman Capote o Igor Stravinski, Tánger arrastra una leyenda que aún hoy sigue resultando atrayente para sus visitantes, y que le aporta la fama de la que hace gala. Veamos sus principales lugares de interés:
El gran zoco (con mercado en el que los campesinos venden sus productos, en el que además se encuntra la mezquita de Sidi Bou Abid y el parque de la Mendoubia, con un árbol de unos 800 años de antigüedad), Dar El Makhzen (antiguo palacio del gobernador, y actualmente museo de arte marroquí), el barrio Marshan (destaca en él el Café Hafa, de 1921, con varios floridas terrazas que bajan hasta el mar y ofrecen magníficas vistas), el bulevar Pasteur (principal calle de la ciudad, con edificios de principios del siglo XX y comercios de lujo), la playa (en la bahía de Tánger, típicamente mediterránea), y los museos (destacan el de las artes de Marruecos [con disitntas expresiones artísticas regionales] y el de las antiguëdades [de importantes riquezas arqueológicas]).
Algunos emplazamientos de la zona
La costa de los Ghomara, muy poco frecuentada, es una sucesión de acantilados, pequeñas calas, y algunos pueblos de pescadores. Sus playas son magníficas, y suelen situarse en lugares de gran belleza natural.
Las gargantas del Zegzel, situadas en unos montes rifeños, están surcadas por una carretera que atraviesa bosques y cuenta con unas espléndidas vistas panorámicas, y varias grutas interesantes por sus vestigios de la prehistoria.
El pequeño pueblo de Saidia, con una espléndida playa que nace del delta de un río, y una reserva natural con una gran cantidad de aves.
Las mil kasbahs
En el sur del alto Atlas (una imponente cordillera montañosa) se encuentra este recorrido, que transcurre por una serie de fortalezas, construidas con adobe con grandes torres almenadas, existiendo algunas que son pueblos fortificados. El paisaje donde se sitúan es espectacular, pues en él se encuentran desierto y montaña, y se pueden encontrar varios desfiladeros creados por los ríos, que se transforman en valles fértiles o en oasis. La visita es interesante tanto por el poder de evocación de las fortalezas (o kasbahs), y el paisaje que las rodea, que transmiete una sensación de paz y sosiego. Veamos algunos sitios interesantes en esta ruta:
La kasbah de Taouriti, situada en la ciudad de Ouarzazate (principal centro turístico de la zona), que fue residencia del pachá de Marrakech, donde pueden visitarse sus aposentos, su habitación favorita (con una bella decoración) y el comedor. Además, frente a esta kasbah se encuentra el centro artesanal de la ciudad, de donde son muy apreciadas sus alfombras, cerámica y objetos de piedra.
El ksar (o ciudad fortificada) de Aït Benhaddou, declarado por la Unesco "patrimonio de la humanidad", es el más imponente del sur del país. Cuenta con numerosas torres almenadas, que parecen haber sido adosadas a la montaña. Está muy bien conservado, y en él se han rodado varias películas. En él se puede pasear por sus calles, visitar algunas casas o el torreón de la kasbah, desde donde hay unas excelentes vistas panorámicas de la región y el alto Atlas.
El valle del Dades cuenta con un gran número de kasbahs y pueblos fortificados, como Skura Del Ahel El Ouest (situado dentro de un gran oasis palmeral en mitad de una región semidesértica, con bellos jardines y varias kasbahs interesantes), o Kelaa Des M'Gouna (a unos 1.500 metros de altura, es importante en el cultivo de rosas).
Las gargantas del Todgha, un recorrido difícil, pero muy hermoso, que suele hacerse en vehículos 4x4. Llega a subir hasta los 2.800 metros, y las vistas son impresionantes, atravesando desfiladeros de hasta 300 metros de altura, y pudiendo contemplar las imponentes formaciones montañosas, que a la vez son de gran variedad.
La ciudad de Er Rachidia es la capital del Tafilalet, una de las más grandes regiones del país, de unos 60.000 kilómetros cuadrados. Es zona de transición entre las últimas grandes montañas del alto Atlas a unas mesetas semiáridas junto a algunos oasis, para más al sur dejar paso al desierto. Destaca de esta ciudad su localización, en una de las más bellas regiones marroquíes. Cerca de ella se encuentra la fuente azul de Meski, una pequeña gruta al pie de un acantilado, con manantial de aguas azules, llena de belleza.
La ruta del Sur
La ruta del ser es un inmenso territorio atractivo tanto por sus extensas playas, sus atractivas ciudades, y las partes del desierto del Sahara.
Agadir
La ciudad de Agadir es el centro de la zona, y desde ella parten todas las rutas que se adentran en los demás lugares, solitarios y atractivos a la vez. Pero además de eso, es la capital turística marroquí, muy apreciada por sus playas extensísimas, sus reservas naturales de aves, y sus bosques y llanuras. Trazada con amplias avenidas y modernos edificios, su fama le viene dada por sus 9 kilómetros de playa continua, situada entre numerosos árboles. Es lugar de referencia para el turismo internacional, contando con una gran infraestructura turística, con magníficos hoteles de lujo, una excelente oferta gastronómica, actividades de vida nocturna, casinos, y variadas actividades deportivas. Todo ello apoyado por su apreciado clima suave, con una media de 300 días soleados al año. Todo esto la convierte en una ciudad dinámica, llena de vida.
Laayoune y el Sahara
Se ha querido destacar la ciudad de Laayoune por ser la principal que se encuentra en la zona del desierto del Sahara, situada en un antiguo oasis. Es una ciudad con buena infraestructura, con hospitales, escuelas, aeropuerto internacional, hoteles de lujo y un importante puerto. Desde Laayoune se organizan las visitas a los lugares más interesantes del Sahara, como la ciudad de Smara (ciudad santa del desierto, con numerosos vestigios de su pasado, como una kasbah amurallada que conserva varios edificios), o la ciudad de Dakhla (muy apreciada por surferos y pescadores, con magníficas playas de bellos fondos marinos).
El Sahara, por su parte, es el desierto más evocador, con sus pedregosas llanuras, sus impresionantes dunas de arena, y sus oasis. Considerado por algunos el desierto más bello del mundo debido a su romanticismo y exoticismo, es un lugar con mucha vida, pues cuenta con una amplia flora y fauna (búhos, zorros, ardillas...). Además, es un lugar habitado tradicionalmente por humanos, que se han ligado a él profundamente debido a la gran capacidad de adaptación y aprovechamiento de sus recursos que se ha desarrollado. Debido a esta fascinación por el Sahara, es muy visitado por los viajeros más aventureros, que lo exploran con sus vehículos todoterreno.
By Miguel Muñoz Garnica















Geovanny dijo
Acerca de marruecos
11 Junio 2008 | 07:15 AM