Marruecos: fusión de culturas
Geografía

Marruecos («Al-Mamlaka al-Maghribía») está situado en el extremo noroccidental de Africa. Limita al oeste con el Atlántico, al norte con el Mediterráneo, al este con Argelia y al sur con el Sáhara Occidental y Argelia. Marruecos tiene una extensión de 446.550 kilómetros cuadrados.

Al norte del país se encuentra el macizo montañoso del Rif, que separa la llanura costera del interior. Las mesetas que se extienden a lo largo de las orillas del Atlántico dan paso hacia el este a la cordillera del Atlas, que se divide en tres grandes zonas: Atlas Medio, Gran Atlas y Anti Atlas.
En la zona del Gran Atlas está situado el monte Toubkal, que con 4.165 metros es el punto más alto del país. Y al sureste se encuentra la meseta sahariana.
La diversidad geográfica de Marruecos (costas, marismas, montaña, desierto...) dotan al país de una importante variedad de especies animales y vegetales que se adaptan a las distintas condiciones de vida.
Historia
Habitado desde el paleolítico, Marruecos hace su entrada en la Historia con el asentamiento de varias colonias fenicias en las costas del Mediterráneo. Luego ocuparon su lugar los cartagineses. En el siglo IV a. de C. pasó a formar parte del reino de Mauritania. Los romanos necesitaron más de dos siglos para vencer a los reinos beréberes de la región, hasta que en el año 42 d. C. Roma por fin se impuso, convirtiéndolo en provincia del Imperio.
Tras el breve paso de los vándalos en el 429, y a continuación de los bizantinos, se inició la invasión árabe en 684, que finalizó en el siglo VIII, tras superar diversos alzamientos de los indígenas beréberes que formaron reinos independientes de corta duración. Estas tribus se enrolaron en los ejércitos árabes con el objetivo de conquistar la península Ibérica en el año 711.

A principios del siglo XI los almorávides procedentes del Sáhara se propusieron la conquista de Marruecos y fundaron Marraquech, su capital imperial. Un siglo después, los almohades, una tribu beréber originaria del Alto Atlas, sometieron a todo el país y conquistaron Al Andalus.
La caída de Marraquech en 1269 puso fin a la dinastía de los almohades, una de las más brillantes de la historia marroquí.
Durante los siglos XVI y XVII reinaron los alauíes, dinastía que dio paz y prosperidad al país al contener la presión turca. De esta estirpe desciende la dinastía que actualmente ocupa el poder.
Vino después un largo periodo de decadencia que convirtió al país en una presa fácil del colonialismo europeo. Los ejércitos españoles y franceses penetraron en Marruecos. Los primeros se apoderaron gradualmente de la franja noroccidental tras la guerra de 1859-60.
Tras la Conferencia de Algeciras (1906) Francia hizo reconocer su influencia en la región y un año después desembarcó sus tropas en Casablanca. La invasión culminó en 1912, cuando el sultán aceptó firmar un tratado de protectorado.

España administró el Rif, en el norte, y los territorios de Ifni y de Tarfaya en el sur. Francia ocupó el resto del país. En 1943 el movimiento nacionalista se constituyó en el partido «Istiqlal» (Independencia), apoyado por el sultán Mohammed ibn Yusuf (el futuro rey Mohammed V), y que demandaba la soberanía total regida por una monarquía constitucional. La resistencia del pueblo marroquí obligó a Francia a proclamar la independencia del país en 1956. El mismo año España devolvió el Rif, y en 1958 cedió la parte norte del Sáhara Español.
Al morir el rey Mohammed V en 1961 le sucedió su hijo Hassán II, quien, en 1975 se anexionó el Sahara Occidental provocando la reacción del Frente Polisario, que defiende la independencia del territorio con respecto a Marruecos.
Imágenes del artículo:
1) Bandera de Marruecos
2) Mapa de Marruecos
3) Almorávides
4) Mohamed V
Ángela Muro Calero


