Sumo + Japón
Lucha en Japón:

Los orígenes del sumo se remontan a más de mil años atrás. Este deporte tradicional, semejante a otros occidentales como el boxeo, procede de prácticas similares en India y posteriormente en China, si bien ya en la antigua Grecia aparecen también representadas luchas que pueden tenerse como referente. Tanto es así, que en las olimpiadas, el máximo premio lo recebía el vencedor del deporte equivalente al sumo. Así pues, se puede considerar este deporte como un nexo de unión entre las culturas antiguas del mundo de oriente y del de occidente.
El arte del sumo, como todas las tradiciones en Japón se relacionan con la armonía del entorno en el que se realizan. Las características culturales de Japón responden a las exigencias del sumo, contextualizado en un ambiente de clima peculiar unido a un carácter espiritual típico del país.
La primera referencia a sumo en la historia japonesa es su uso en épocas mitológicas en un duelo. La historia de sumo realmente empieza en el siglo VIII al ser practicado para el Emperador en banquetes. Desde ahí en adelante, el sumo se convirtió en una de las funciones regulares organizadas para los banquetes de la corte cada año y esta tradición continuó por más de 400 años. Estos combates no se llevaban a cabo en un dohyo pero en una plaza en frente del Shishin-den (sala del trono imperial.
Con el desarrollo del feudalismo luego del siglo X y el dominio de la clase guerrera, el sumo empezó a practicarse bastamente como una técnica de lucha entre los guerreros (1192-1580). De ahí en más, el estilo de guerra cambió, dependiendo más en acciones por grupos que por individuos, y el sumo pasó de las manos de los guerreros a manos de la gente común entre las cuales aparecieron luchadores profesionales de sumo.
Posteriormente, los luchadores estaban respaldados por los señores feudales de la alta Edad Media, que actuaban a modo de mecenas. Más adelante, la defensa de estos deportistas pasó a manos del pueblo, el cual utilizaba los combates para obtener dinero para la construcción y reparación de templos. Esto último se conoce como Kanjin Sumo.
En la actualidad, el sumo ha sufrido múltiples cambios e innovaciones, peso a ello, conserva la base tradicional, como la mayoría de las costumbres en Japón, al ser considerado un arte marcial.
En el presente:
Hay seis grandes torneos de sumo (basho) durante el año, en cada mes impar del año. Tres se celebran en la capital, Tokyo, y el resto en las ciudades de Osaka, Nagoya y Fukuoka. Solamente existen sesenta y seis luchadores profesionales en las dos máximas divisiones de sumo. El resto son considerados poco menos que aprendices y están totalmente subordinados a los de mayor grado. Cada luchador pertenece a un gimnasio (heya) y vive de forma comunal en un estilo de vida que está por completo dedicado al deporte y a sus tradiciones.
Las reglas del sumo son extremadamente sencillas. El objetivo de cada luchador es enviar a su oponente fuera del ring (dohyo) o conseguir que cualquier parte de su cuerpo (excepto las plantas de los pies) toque el suelo. Los luchadores no pueden tirar del pelo, atacar a los ojos o golpear con el puño cerrado. Si al finalizar un torneo el luchador consigue más victorias que derrotas, ascenderá en la clasificación (banzuke), y si no, descenderá puestos.
En el presente, el sumo es un deporte en alza pese a su antiguedad. Existen academias de formación de luchadores, y la audiencia que adquieren las luchas es legendaria.



