Situación Actual

La cultura turca ha experimentado una profunda transición desde sus inicios claramente islamistas hasta la occidentalización que aún hoy sigue teniendo lugar, y que comenzó en la última época del Imperio Otomano, símbolo de toda su tradición. Esta occidentalización es especialmente apreciable en sus grandes ciudades, entre las que destacan Estambul y Ankara. Ahora bien, la tradición sigue dejándose notar en Turquía, pues además de las costumbres más "europeas" también siguen estando muy presentes los aspectos típicos del islamismo, corriente que continúa muy arraigada entre los turcos (especialmente en lo religioso), si bien de forma más moderada que en los países más fundamentalistas.

Turquía es, pues, un país en el que dos grandes corrientes culturales se mezclan, llegando en ocasiones a chocar. Este aspecto es muy apreciable en la polémica de la adhesión turca a la Unión Europea (sin olvidar que el principal inconveniente percibido es la diferencia económica). Así, los habitantes de Turquía se dividen entre aquellos que se sienten europeos y muestran simpatías por la cultura occidental (de hecho, el número de inmigrantes turcos en Europa es cada vez mayor); y quienes abogan por mantener una cultura islámica más alejada del mundo europeo. Este conflicto ha hecho que Turquía haya avanzado en lo que se refiere a la garantía de los derechos humanos, si bien aún le queda mucho por hacer, y está lejos del nivel de la Europa desarrollada.

Algunas Tradiciones Turcas

Las conocidas alfombras turcas, tejidas de forma artesanal usando lana, algodón o seda. Cada región del país tiene una rica tradición en alfombras, siendo algunas especialmente valoradas.


El hammam (el baño turco), que surge desde el siglo XI y es una evolución de los baños romanos que terminó por convertirse en una de las más asentadas costumbres, y muy apreciada por los británicos en la época victoriana. El baño turco se usa para la relajación y tiene tres fases en tres habitaciones: en la primera el bañista es calentado por un flujo constante de aire caliente, en la siguiente se traslada a un cuarto aún más caliente y posteriormente se arroja a una piscina de agua fría en la que se hace un lavado de cuerpo completo, y en la tercera se da un masaje para la relajación.

El narquile, una relajante pipa de agua muy apreciada en Turquía, que se puede fumar durante varias horas, y suele ofertarse en cafés. El narquile quema tabaco mediante carbón, y el humo que produce es limpiado por un filtro de agua caliente antes de llegar a la boca.

El nazar, un amuleto de mal de ojo que se utiliza para evitar las envidias y los malos sentimientos. Los turcos los colocan no sólo sobre ellos mismos, sino incluso sobre coches, casas, o animales.

La Literatura Turca

Entre los nombres más conocidos y laureados de la literatura internacional se encuentra el escritor turco Orhan Pamuk, cuyos méritos han sido recientemente reconocidos otorgándole el más prestigioso galardón al que un escritor puede aspirar: el Premio Nobel de Literatura. Pero antes de hablar de Pamuk, repasemos brevemente toda la historia de la literatura turca previa a él, que no es poca:

Los primeros vestigios de escritura propiamente turcos más antiguos encontrados datan del siglo VII, y son las llamadas inscripciones Orkhon. Esta primera literatura era principalmente procedente de la tradición oral. Posteriormente, a partir del siglo XI, los hechos históricos acontecidos (extensión del islam, derrotas bizantinas, expansión del Imperio Otomano...) se dejan notar sobre la literatura, que se desarrolla en dos distintas vertientes: la clásica, inspirada en las formas árabes y persas; y una literatura más cercana al costumbrismo turco.

Finalmente, los cambios culturales sucedidos al final del imperio Otomano supusieron, como ya se ha mencionado antes, una entrada de la cultura occidental que se reflejó en la literatura, que tornó hacia una mayor preocupación intelectual, dejando más de lado la búsqueda de perfección estética y estilística. Así, los autores turcos del siglo XX expusieron su visión de las temáticas sociales y políticas, teniendo un papel destacado en la época de proclamación de la República y los avances culturales del país. Esta última corriente es a la que pertenece Orhan Pamuk, del que, ahora sí pasamos a hablar:

Orhan Pamuk


Nacido en un barrio occidentalizado de Estambul en 1952, en una familia acomodada, su obra ha sido traducida a 34 idiomas y publicada en más de 100 países. A lo largo de su carrera ha sido galardonado con diversas distinciones internacionales hasta llegar al Nobel en 2006. Comenzó a escribir a finales de los 70, la misma época en la que obtuvo su graduación en periodismo. No obstante, nunca ejerció como periodista, y publicó su primera novela (Cevdet Bey y sus hijos) en 1982, si bien la que comenzó a hacerle conocido fue El astrólogo y el sultán, de 1985, su tercera novela. En este mismo año comenzó a trabajar como profesor en la Universidad de Columbia, trasladándose a EEUU. Dejó el trabajo y volvió a Estambul tres años después, en 1988. Publicó dos libros más (El libro negro en 1990 y La vida nueva en 1995), y con el sexto, de título Me llamo rojo, alcanzó su definitiva consagración. Las siguientes novelas que, hasta el momento, ha publicado son Nieve (2001) y Estambul: Memorias y Ciudad (2005). Todas sus novelas son una mezcla de ensayo sobre Estambul y experiencias vitales del autor, si bien la última es más compleja.

El nombre de Orhan Pamuk sonó por todo el mundo durante el año 2005, en un choque con la ley. En febrero del mismo, el escritor mencionó en una entrevista que en Turquía fueron asesinados 30.000 kurdos y un millón de armenios durante el llamado Genocidio Armenio (1915-1917), en los últimos años del Imperio Otomano. En junio fue aprobada en Turquía una nueva ley que condenaba a prisión a quien "insultara" al país, y que fue aplicada a Pamuk con carácter retroactivo por sus declaraciones, citándolo para ser juzgado en diciembre. Tras ello, Pamuk volvió a recordar el genocidio en la Feria del Libro de Frankfurt, donde le había sido otorgado un galardón. Su caso acabó llamando la atención internacional, pues no era el único amenazado por la justicia con la nueva ley. Amnistía Internacional exigió la obsolución de todos ellos y la derogación de la nueva ley, el Parlamento Europeo envió al juicio observadores, y un grupo de conocidos escritores (entre ellos José Saramago, Gabriel García Márquez y Umberto Eco) firmaron una declaración de apoyo a Pamuk. Por contra, varios periodistas turcos afirmaban que en el pasado Pamuk no había mostrado sensibilidad por el tema del Genocidio Armenio, tachándolo de oportunista. Finalmente, Pamuk fue absuelto, puesto que el nuevo código penal turco aprobado posteriormente no permitía la aplicación de leyes con carácter retroactivo. Pese a esto, el caso deja muy en entredicho la libertad de expresión existente en Turquía.

Apenas un año después de esto, y como ya se ha dicho antes, la Academia Sueca le otorgaba el Premio Nobel de Literatura en octubre del pasado 2006, exponiendo que Pamuk es un escritor que, "en búsqueda del alma melancólica de su ciudad natal ha encontrado nuevos símbolos para reflejar el choque y la interconexión de las culturas"

By Miguel Muñoz Garnica